AMANT
Poeta adicto al portal
Que cómo nació mi amor,
me dices de pronto.
Nació sin previo aviso,
desplegó su belleza,
y de su grandeza,
mi esencia desnuda vistió,
cual suave seda,
acariciándola y consolidando
su superficie frágil y diáfana,
tornando noctiluca
su opaca presencia.
me dices de pronto.
Nació sin previo aviso,
desplegó su belleza,
y de su grandeza,
mi esencia desnuda vistió,
cual suave seda,
acariciándola y consolidando
su superficie frágil y diáfana,
tornando noctiluca
su opaca presencia.
Que cómo nació mi amor...
Como agua de una gruta hueca
que al manar
da vida al exterior,
con el Sol de tu amor, se fundió
para formar
el espectro colorido de la felicidad
que mi espíritu pálido y lánguido matizó.
Como agua de una gruta hueca
que al manar
da vida al exterior,
con el Sol de tu amor, se fundió
para formar
el espectro colorido de la felicidad
que mi espíritu pálido y lánguido matizó.
Que, cómo nació mi amor...
De la matriz del corazón,
vio la luz de tus ojos
y en ellos la vida reconoció.
No tenía otro alimento,
mas que besos de tus labios;
no tenía mas que beber
que tu saliva y elixires afrodisiacos.
Dormía en tu regazo
por vos acunado,
tranquilo como bebé
y entre tus brazos
soñaba con tu eterno amor.
De la matriz del corazón,
vio la luz de tus ojos
y en ellos la vida reconoció.
No tenía otro alimento,
mas que besos de tus labios;
no tenía mas que beber
que tu saliva y elixires afrodisiacos.
Dormía en tu regazo
por vos acunado,
tranquilo como bebé
y entre tus brazos
soñaba con tu eterno amor.
Como música de piano
rompiendo suavemente
el hiriente mutismo
del ruido mundano;
como celeste mariposa emergiendo
de una grisácea crisálida, mi alma,
subitamente y despacio...,
una mariposa de hermosura tal,
que a la escarlata flor
de mi corazón se prendió, prendiéndola
y prendándola por siempre,
llevando en sus alas
el aúreo polen de la alegría;
como el alba,
o el agua de una gruta hueca;
en nuestra comunión;
así nació,
pero, ¿qué importa cómo nació?
Lo esencial es que jamás morirá.
rompiendo suavemente
el hiriente mutismo
del ruido mundano;
como celeste mariposa emergiendo
de una grisácea crisálida, mi alma,
subitamente y despacio...,
una mariposa de hermosura tal,
que a la escarlata flor
de mi corazón se prendió, prendiéndola
y prendándola por siempre,
llevando en sus alas
el aúreo polen de la alegría;
como el alba,
o el agua de una gruta hueca;
en nuestra comunión;
así nació,
pero, ¿qué importa cómo nació?
Lo esencial es que jamás morirá.
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