Solos. No le abriremos las puertas al tiempo.
Será la eternidad un teatro mudo y el único refugio nuestras voces.
Evocaremos la historia del día derruido,
en que los cuerpos fueron luego ceniza y viento,
y las almas surgieron como las gotas frescas
del álgido torrente de un final anunciado.
¡Ven, amado!, que la vida nos junte en un férvido molde,
donde será tu noche la flor de mis cabellos
y mi estrella la flama que en tus ojos se agite.
Será la eternidad un teatro mudo y el único refugio nuestras voces.
Evocaremos la historia del día derruido,
en que los cuerpos fueron luego ceniza y viento,
y las almas surgieron como las gotas frescas
del álgido torrente de un final anunciado.
¡Ven, amado!, que la vida nos junte en un férvido molde,
donde será tu noche la flor de mis cabellos
y mi estrella la flama que en tus ojos se agite.
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