IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Ignorando cada grito del silencio,
cada ventisca que abruma al tiempo,
por no poder enclaustrar memorias,
en los umbrales de la eternidad,
no podríamos condensar la suerte,
porque no hay recuerdo
que con temor se nos ausente,
ni cordura en el segundero del presente,
todo se rige por el caos
de un mar túrbido y oscuro,
cada estela de promesas ignoradas,
caen en desesperación,
alimentando a nuestro fin inminente,
disecada cada plegaria,
sangre, álmica sequedad,
aun daña la fe de los muertos,
se aferran a un pasado,
a su atemporal costumbre,
porque el presente
desde aquí se percibe finito,
como un grito de nuestra soledad,
una herida que nos consume,
tiritan las estrellas,
aguardando por su quiebre,
de esta realidad abrumadora,
que se desangra entre el ahora,
entre la sombra del pasado,
somos negrura,
oscuridad,
de un horror inmortalizado.
cada ventisca que abruma al tiempo,
por no poder enclaustrar memorias,
en los umbrales de la eternidad,
no podríamos condensar la suerte,
porque no hay recuerdo
que con temor se nos ausente,
ni cordura en el segundero del presente,
todo se rige por el caos
de un mar túrbido y oscuro,
cada estela de promesas ignoradas,
caen en desesperación,
alimentando a nuestro fin inminente,
disecada cada plegaria,
sangre, álmica sequedad,
aun daña la fe de los muertos,
se aferran a un pasado,
a su atemporal costumbre,
porque el presente
desde aquí se percibe finito,
como un grito de nuestra soledad,
una herida que nos consume,
tiritan las estrellas,
aguardando por su quiebre,
de esta realidad abrumadora,
que se desangra entre el ahora,
entre la sombra del pasado,
somos negrura,
oscuridad,
de un horror inmortalizado.