Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día proyecta desvelos de eternos pasos
y obtiene del ocaso la cintura fluorescente;
el claudicar desprende la aceptación de lo opuesto
y el beso es por un momento la ausencia suplicante
del destino sonriente.
la última noche numeró despojos,
encendiendo velas a la cruz del martirio
culpó al desvelo en rebeldía,
patentizó manos aunadas con el alma
maravillas bronceadas en su pedestal,
sin olvidar tu Ser contenido por el abrazo
de gotas del rocío,
y de la virtud tersa del rostro de la estatua.
Con tus formas entremezcladas,
perfilo de cerca tu viviente premura;
me extasío asediando las rondas solitarias
y con pudores adversos,
que tantean el brillo de la piel renovada,
sobrepujan el clandestino sendero declinante;
y ya que el espejo trizó tu última palidez
durante la noche meceré tu fantasma...
y obtiene del ocaso la cintura fluorescente;
el claudicar desprende la aceptación de lo opuesto
y el beso es por un momento la ausencia suplicante
del destino sonriente.
la última noche numeró despojos,
encendiendo velas a la cruz del martirio
culpó al desvelo en rebeldía,
patentizó manos aunadas con el alma
maravillas bronceadas en su pedestal,
sin olvidar tu Ser contenido por el abrazo
de gotas del rocío,
y de la virtud tersa del rostro de la estatua.
Con tus formas entremezcladas,
perfilo de cerca tu viviente premura;
me extasío asediando las rondas solitarias
y con pudores adversos,
que tantean el brillo de la piel renovada,
sobrepujan el clandestino sendero declinante;
y ya que el espejo trizó tu última palidez
durante la noche meceré tu fantasma...
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