Como no recordarla
en aquellas noches infinitas.
Como no abrazarla
rodeando su escabroso cuerpo
que nunca tuve.
Como no besarla
en los labios de palabras esquivas
con que me hablaba.
Como ,
en fin ,
no poseerla, montarla y cabalgar una y
otra vez, sobre aquél sexo almidonado.
Y así ,
fantaseando ,
inventando realidades bajo el oscuro cielo,
ante los astros lejanos que titilaban cual luciérnagas,
me diluía,
me envolvía,
me incrustaba a las horas hasta el alba,
cada noche.
Luego
al despertar el sol ,
vencido, exhausto y
fatigado de inventar espejosrosas,
sucumbía ante el desdén e indiferencia
de sus vehementes ojos.
en aquellas noches infinitas.
Como no abrazarla
rodeando su escabroso cuerpo
que nunca tuve.
Como no besarla
en los labios de palabras esquivas
con que me hablaba.
Como ,
en fin ,
no poseerla, montarla y cabalgar una y
otra vez, sobre aquél sexo almidonado.
Y así ,
fantaseando ,
inventando realidades bajo el oscuro cielo,
ante los astros lejanos que titilaban cual luciérnagas,
me diluía,
me envolvía,
me incrustaba a las horas hasta el alba,
cada noche.
Luego
al despertar el sol ,
vencido, exhausto y
fatigado de inventar espejosrosas,
sucumbía ante el desdén e indiferencia
de sus vehementes ojos.