Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
La hora insomne se derrama cruenta
como Mar de Sargazos de mi sueño.
Turbia quietud. Deseos sin un dueño
se pierden como agua de tormenta.
Esta noche la luna se lamenta
y asomada a mi nada frunce el ceño,
la mirada vaciada del ensueño
que el silencio maldito sacramenta.
Es aquel alabastro la techumbre,
sepulcro de sombra ora desierta,
el espejo encendido de una lumbre
donde abrazo penumbra casi yerta.
Es así mi condena, servidumbre
de vigilias teniéndome despierta.
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