tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las luces nocturnas agudizan mi insomnio, sobrevuela la duda de la muerte mientras viajo en un circuito siniestro.
Cuento con pocos colores y las sombras de las gentes pasan junto a mí, como predestinados al individualismo colectivo.
Espero la puerta aun.
Espero encontrarla.
Los espejos ya no reflejan figuras monocromáticas.
Robotizados los sentidos, siguen disimulando una agonía inminente.
Detrás de una simple cara desmejorada de placer, voy corriendo las piezas, descartando situaciones obsoletas.
Tal vez sea necesario mentir la verdad, corriendo el riesgo de perder.
Llueve y hace frío en la ciudad, eso es bueno para mis huesos cansados.
Duele el alma en cada paso.
Duela la decisión de mover.
Duele la calma.
Las nubes grises me contienen.
No se si vaya a lograrlo.
Las cosas simples piden explicación, duele el olor a sombra.
Duermen los miedos por unos segundos.
Duele el insomnio.
Cuento con pocos colores y las sombras de las gentes pasan junto a mí, como predestinados al individualismo colectivo.
Espero la puerta aun.
Espero encontrarla.
Los espejos ya no reflejan figuras monocromáticas.
Robotizados los sentidos, siguen disimulando una agonía inminente.
Detrás de una simple cara desmejorada de placer, voy corriendo las piezas, descartando situaciones obsoletas.
Tal vez sea necesario mentir la verdad, corriendo el riesgo de perder.
Llueve y hace frío en la ciudad, eso es bueno para mis huesos cansados.
Duele el alma en cada paso.
Duela la decisión de mover.
Duele la calma.
Las nubes grises me contienen.
No se si vaya a lograrlo.
Las cosas simples piden explicación, duele el olor a sombra.
Duermen los miedos por unos segundos.
Duele el insomnio.