alejandro navarro
Poeta recién llegado
La música suena en el callar del tiempo,
en un momento que la distancia no conoció lugares,
suena la música con la inspiración de tu mirada,
comprendo cuan pasadas noches solitarias se hallaban silenciosas,
sin el compás de un viento susurrando,
sin llamar tu nombre,
cual pudiere dar vida a esta melodía.
Hoy existe sinfonía,
¡bailad! mientras exista una canción que te pueda hacer sentir bien,
no temáis amor mío en tomar de mi mano
y sumergiros en aquellos andares,
donde los castillos serán vuestros lechos,
¡dejad! que el violín siga tocando,
mientras nos perdemos en sueños eternos,
¡dejad! que la infinidad se descubra en vuestras almas amor mío,
cabalguemos en las noches como dos almas
descubriendo horizontes perdidos,
¡descubrid! un paraíso y volemos pues que la eternidad clama vuestros nombres.
La poesía clama a Gritos, "¡escribid pues mientras haya una luz iluminando las noches, dejad a un lado vuestro silencio, que no dice nada, haced callar a las bestias, que quieren robar vuestra inocencia y haced pues poesía, que aun su mirada no se apaga!...
en un momento que la distancia no conoció lugares,
suena la música con la inspiración de tu mirada,
comprendo cuan pasadas noches solitarias se hallaban silenciosas,
sin el compás de un viento susurrando,
sin llamar tu nombre,
cual pudiere dar vida a esta melodía.
Hoy existe sinfonía,
¡bailad! mientras exista una canción que te pueda hacer sentir bien,
no temáis amor mío en tomar de mi mano
y sumergiros en aquellos andares,
donde los castillos serán vuestros lechos,
¡dejad! que el violín siga tocando,
mientras nos perdemos en sueños eternos,
¡dejad! que la infinidad se descubra en vuestras almas amor mío,
cabalguemos en las noches como dos almas
descubriendo horizontes perdidos,
¡descubrid! un paraíso y volemos pues que la eternidad clama vuestros nombres.
La poesía clama a Gritos, "¡escribid pues mientras haya una luz iluminando las noches, dejad a un lado vuestro silencio, que no dice nada, haced callar a las bestias, que quieren robar vuestra inocencia y haced pues poesía, que aun su mirada no se apaga!...
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