agathos
Poeta recién llegado
Hagamos un poema sobre la muerte
-Dijiste-
Y miramos el cielo
cuando en una revelación
murmuraste tiernamente
que abrazándome tendrías inspiración
-me estremecí en tus dedos-
Pues en un abrazo sensual violentado por la cavilación
de la correspondencia entre la muerte y yo
tuve mi propia inspiración.
Irónica iluminación de la fatalidad que expía
una maldición revestida de un romanticismo hipócrita: el de una muerte romántica.
No me empeñé en buscar lógica alguna
y hoy
meditando sobre:
Tú,
...........................Yo
......................................y la muerte
Llego a la conclusión del enigma
compelido e inspirado en el fallecimiento
con el mordaz reflejo del espejo que eres tu
en este abrazo constante
la que me obliga a sucumbir como la muerte
que en el instante que matas mi existencia en tu reflejo
se alza la tristeza de la realidad que hemos creado
y se eleva hasta el último soplo de su conformidad.
Helos en el sino maltrecho de los días embalsamados por la conciencia
los hechos que inspiran la muerte que ves en mí
y la inevitable poesía del fallecimiento.
-Dijiste-
Y miramos el cielo
cuando en una revelación
murmuraste tiernamente
que abrazándome tendrías inspiración
-me estremecí en tus dedos-
Pues en un abrazo sensual violentado por la cavilación
de la correspondencia entre la muerte y yo
tuve mi propia inspiración.
Irónica iluminación de la fatalidad que expía
una maldición revestida de un romanticismo hipócrita: el de una muerte romántica.
No me empeñé en buscar lógica alguna
y hoy
meditando sobre:
Tú,
...........................Yo
......................................y la muerte
Llego a la conclusión del enigma
compelido e inspirado en el fallecimiento
con el mordaz reflejo del espejo que eres tu
en este abrazo constante
la que me obliga a sucumbir como la muerte
que en el instante que matas mi existencia en tu reflejo
se alza la tristeza de la realidad que hemos creado
y se eleva hasta el último soplo de su conformidad.
Helos en el sino maltrecho de los días embalsamados por la conciencia
los hechos que inspiran la muerte que ves en mí
y la inevitable poesía del fallecimiento.