Wilson Carrero
Poeta recién llegado
En un panorama forestál, un bosque de incontables árboles, una flor que tomo aquí, otra que arranco allá, un florero que preparó para mi casa adornar, lo fácil que me es una imágen hermosa presentar ante amigos y hermanos que pernoctados vienen a visitar.
Llegan uno a uno los invitados, los espíritus ciegos que no se han alimentado y por las flores recogidas quedan todos admirados.
Su luz ha regresado y sus cuerpos han vivificado. Y yo, yo aquí tranquilito pero admirado, en un estado de sublime placer callado, meditando, pensando, "Esa gente, con tan solo mi florero ver no sabiendo del hecho daño.
Ramas que corté solo por en ellos ver nuevamente un sonreír, un vivir, luz aunque sea por un ratito sentir al año.".
Llegan uno a uno los invitados, los espíritus ciegos que no se han alimentado y por las flores recogidas quedan todos admirados.
Su luz ha regresado y sus cuerpos han vivificado. Y yo, yo aquí tranquilito pero admirado, en un estado de sublime placer callado, meditando, pensando, "Esa gente, con tan solo mi florero ver no sabiendo del hecho daño.
Ramas que corté solo por en ellos ver nuevamente un sonreír, un vivir, luz aunque sea por un ratito sentir al año.".
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