Son horas de quietud,
bajo la luz quemada
pasean los recuerdos
acompañados por un vaso de whisky
escuchando cadencias románticas de un piano
que sobrevuelan las mesas de un bar
a punto de cerrar,
recordándome que un día hablaron de nosotros
y que hoy susurran
por algo que ya no existe.
La noche está llena de siluetas con voz,
ecos de besos entre luces y sombras
hablándose de amor.
Hay noches en las que el recuerdo
te deja más vacío a pesar
de que aquellas palabras
que un día fueron besos,
aún se conserven calientes en mis labios.
Hay noches en que la verdad,
duele más que la quimera
y siento como un buitre negro
me lleva a recordar,
aquel noviembre ya primitivo
por la calle donde nos conocimos
para despedir lo que no debió nacer.
Son horas de quietud,
luces y sombras,
olas que van y vienen en el mar del silencio
y hoy, es una de esas noches
en las que te estoy esperando...
como el amarillo al otoño.
Luis
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