abcd
Poeta adicto al portal
Dos pensamientos. El primero cuestionaba:
¿El sabor de tus ojos ahora? ¿Si habría lágrimas, poesía en ellos?
¿Y tus labios?, se repetía,
¿Estarán secos, cielos? ¿Te los habrá partido un crepúsculo rojo en algún baño?
El segundo: más tierno, más puto, más mío;
rosa, tus ojos rozan el sabor de todas las melancolías.
Buscarte, buscarte para abrazarte.
Dulces tus labios, colmena de un mundo que yo tuve vacío de mar.
Una luz te ampara. Y yo ahí pienso, que tu amparas la luz, que tu la creas también.
Luego, un tercer pensamiento llega y está lleno de tristeza.
La luz se estrella con un verso de otro sueño
y empiezan a brillar, a colapsar la realidad, a formar un astro que yo no comprendo.
Pucha, yo no tengo mar,
pucha, que bueno que seas libre, playa y mar...
¿El sabor de tus ojos ahora? ¿Si habría lágrimas, poesía en ellos?
¿Y tus labios?, se repetía,
¿Estarán secos, cielos? ¿Te los habrá partido un crepúsculo rojo en algún baño?
El segundo: más tierno, más puto, más mío;
rosa, tus ojos rozan el sabor de todas las melancolías.
Buscarte, buscarte para abrazarte.
Dulces tus labios, colmena de un mundo que yo tuve vacío de mar.
Una luz te ampara. Y yo ahí pienso, que tu amparas la luz, que tu la creas también.
Luego, un tercer pensamiento llega y está lleno de tristeza.
La luz se estrella con un verso de otro sueño
y empiezan a brillar, a colapsar la realidad, a formar un astro que yo no comprendo.
Pucha, yo no tengo mar,
pucha, que bueno que seas libre, playa y mar...