BESTIA
Poeta recién llegado
INSUFICIENTE
Entre infinitas combinaciones
en el fluir de las circunstancias,
rumbo a la nada se crean extensiones
dejando evacuadas las instancias;
la muerte concibe brete en sus recreaciones,
altares a punzantes constancias
ante los deseos vueltos infecciones,
varados en puertos de playas rancias;
he bajado las armas.
Enciendan el fuego…
Después de disimular
durante un largo rato,
se comienza en el cerebro a divulgar
sobre los seres del asfalto,
devorando tu tiempo,
se comienza a desconfiar;
de las voces exteriores,
de malos actores al rabiar
en su papel de seductores,
de lo voluble de tal sobriedad;
y del surgir de incontables vendedoras,
mejor guarda silencio
no vayan a ser las redentoras,
y sean las que alcancen tu precio.
En el instante meridiano
del decisivo aislamiento,
cuando se escupe el alimento
formado del enjuto detalle cotidiano,
se insulta la suerte del momento;
la justa realidad se capitula
al resolverse sin lindante
y sangre que por hecho se anula;
al afirmar ser el olvidado del padre sol, danzante
de aquel que ha dejado sin luz a su luna.
Y al final saberse insuficiente,
sin banderas blancas ni guerras
en este terrible y satisfactor incidente,
sin la afirmación mediocre de nuevas tierras
cuando el horizonte siempre lleva al origen;
han de encontrarme las antiguas fieras
que velan y en el andar rigen,
cuando te amo aunque para mi no fueras
si existen fuerzas que restringen;
porque en esta vida se necesitan dos
prefiero ser demencia,
cuando estas a un paso de volverte dios
por tu eterna ausencia.
Entre infinitas combinaciones
en el fluir de las circunstancias,
rumbo a la nada se crean extensiones
dejando evacuadas las instancias;
la muerte concibe brete en sus recreaciones,
altares a punzantes constancias
ante los deseos vueltos infecciones,
varados en puertos de playas rancias;
he bajado las armas.
Enciendan el fuego…
Después de disimular
durante un largo rato,
se comienza en el cerebro a divulgar
sobre los seres del asfalto,
devorando tu tiempo,
se comienza a desconfiar;
de las voces exteriores,
de malos actores al rabiar
en su papel de seductores,
de lo voluble de tal sobriedad;
y del surgir de incontables vendedoras,
mejor guarda silencio
no vayan a ser las redentoras,
y sean las que alcancen tu precio.
En el instante meridiano
del decisivo aislamiento,
cuando se escupe el alimento
formado del enjuto detalle cotidiano,
se insulta la suerte del momento;
la justa realidad se capitula
al resolverse sin lindante
y sangre que por hecho se anula;
al afirmar ser el olvidado del padre sol, danzante
de aquel que ha dejado sin luz a su luna.
Y al final saberse insuficiente,
sin banderas blancas ni guerras
en este terrible y satisfactor incidente,
sin la afirmación mediocre de nuevas tierras
cuando el horizonte siempre lleva al origen;
han de encontrarme las antiguas fieras
que velan y en el andar rigen,
cuando te amo aunque para mi no fueras
si existen fuerzas que restringen;
porque en esta vida se necesitan dos
prefiero ser demencia,
cuando estas a un paso de volverte dios
por tu eterna ausencia.
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