Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
En una revuelta los sentimientos
todos se cierran, se abren,
al deseo de los pensamientos,
no ignoran lo que otros no saben
en todo lo que desconoces
en todo lo que quieres conocer
y no lo piensas también,
vas corriendo donde están,
y no sabes que harán
te involucraras desnudo,
corres a ellos
y te quedas como mudo
como sin saber lo tuyo,
como ignorando tu mundo
y decidir entregarte a la luz,
cuando mi querer es todo suyo,
y te miras atrapado en sus
ojos mientras se desangra la vida
mi vida es la sangre,
con que defiendes esta ironía
que se queda con tus,
deseos de ser la paz,
de vencer el deseo incapaz
de ser la libertad,
y solo quieres ahi estar
donde sabes que tal vez no existes;
sin poder besar,
sin poder golpear,
solo quieres hacerlo real,
y volver a la sensualidad
que te hace estar,
en las guerras con tigo mismo
de vuelta a la tempestad,
a hacer la intransigencia,
la fea pena de llorar,
de ayudar,
a no olvidar
y te quitas los lentes
maldices la orquídea,
la flor que ya no crece,
maldices y sigues sabiendo,
que no se siente,
el beso que llora
y gimes y de de repente,
la inmovilidad se agita,
saltas de ella
encuentras la paz que se agita,
el contraste de ser,
lo que ya no serás
estallas en risa
estalla la copa
y el vino se derrama.

todos se cierran, se abren,
al deseo de los pensamientos,
no ignoran lo que otros no saben
en todo lo que desconoces
en todo lo que quieres conocer
y no lo piensas también,
vas corriendo donde están,
y no sabes que harán
te involucraras desnudo,
corres a ellos
y te quedas como mudo
como sin saber lo tuyo,
como ignorando tu mundo
y decidir entregarte a la luz,
cuando mi querer es todo suyo,
y te miras atrapado en sus
ojos mientras se desangra la vida
mi vida es la sangre,
con que defiendes esta ironía
que se queda con tus,
deseos de ser la paz,
de vencer el deseo incapaz
de ser la libertad,
y solo quieres ahi estar
donde sabes que tal vez no existes;
sin poder besar,
sin poder golpear,
solo quieres hacerlo real,
y volver a la sensualidad
que te hace estar,
en las guerras con tigo mismo
de vuelta a la tempestad,
a hacer la intransigencia,
la fea pena de llorar,
de ayudar,
a no olvidar
y te quitas los lentes
maldices la orquídea,
la flor que ya no crece,
maldices y sigues sabiendo,
que no se siente,
el beso que llora
y gimes y de de repente,
la inmovilidad se agita,
saltas de ella
encuentras la paz que se agita,
el contraste de ser,
lo que ya no serás
estallas en risa
estalla la copa
y el vino se derrama.
