Lord Simple
Poeta recién llegado
Remueve tendones con apetencias,
y ofrécele tus dedos a mi cuerpo,
provócame el sudor
y la agitación en el alma,
y después déjame tenerte...
como se tienen las tormentas de arena,
que aún no llegan, y ya te tienen ellas a ti,
sé expeditiva, y ofréceme algo de fuego,
que ya me sabes excento de humo,
el cielo nos hizo de cúpula
y nos prestó sus constelaciones
y hoy quiero confundirme de estrella
llamándote a ti, la polar de mi vida,
o tiempo bonito
porque eso es lo que eres,
no sé qué aura vas a dejarme
pero te la conservaría entera,
como aquella vez
en que plena de condescendencia
me regalaste unas alas de ángel
pero no supe ser bueno
y te desnudé lentamente
manchándome de apetencias,
quise tu marca en mis vuelos
y dominar los aterrizajes,
pero no sabía donde alojar los deseos,
los silencios feos siempre me aúllan
y te rogué que dijeras algo en vano,
como que no nos acostaremos juntos,
como un pecado sin absolución,
una palabra rota, un refrán
o dos frases sin ningún sentido,
necesitaba que fueran tus cuerdas vocales
las que ahuyentaran a esos lobos vacíos,
y dejaran acercarse de nuevo al sonido,
la oscuridad se divide en clases
y la de clase más baja
me iba acercando tu presencia,
y aunque sabía que tú no podías ser
me dejé engañar por unos labios negros,
desabotonando esta camisa que tanto te conoce,
así me parta un rayo las intenciones,
para que me quede solo con su mitad inofensiva
y ya no pueda querer hacerte el amor por completo.