Karosea
Poeta asiduo al portal
Siento la marcha de tus manos por mi cuerpo, deambular y detenerse,
avanzar, diferirse en mí, como un ave que en su acrobacia se enaltece.
Recorrido que palpita, vibrando en mis sentidos, vehementes de dar,
hambrientos de ser, venturosos de estar entre tus brazos piel con piel.
Puedo tomarme el sabor de tu boca, el roce de tus labios por mi vientre,
la energía del beso que provoca y ese inminente deseo de confundirme
y fundirme entre tus brazos, dejándome a tus manos, tomándome tú ser,
liberada de mí baño tu cuerpo, soñando que te tengo, teniéndote después.
Puedo sentir mi entrega a tu deriva, tus manos que en su paso me devoran,
mientras mi boca indecorosa entre roces y susurros se despliega insolente.
Puedo sentir tu invasión sedienta, abrasadora; tan intensa y complaciente
lanzándome en un revoloteo sin demoras, moldeándonos… Intensamente.
avanzar, diferirse en mí, como un ave que en su acrobacia se enaltece.
Recorrido que palpita, vibrando en mis sentidos, vehementes de dar,
hambrientos de ser, venturosos de estar entre tus brazos piel con piel.
Puedo tomarme el sabor de tu boca, el roce de tus labios por mi vientre,
la energía del beso que provoca y ese inminente deseo de confundirme
y fundirme entre tus brazos, dejándome a tus manos, tomándome tú ser,
liberada de mí baño tu cuerpo, soñando que te tengo, teniéndote después.
Puedo sentir mi entrega a tu deriva, tus manos que en su paso me devoran,
mientras mi boca indecorosa entre roces y susurros se despliega insolente.
Puedo sentir tu invasión sedienta, abrasadora; tan intensa y complaciente
lanzándome en un revoloteo sin demoras, moldeándonos… Intensamente.