Alejandro Latour
Poeta recién llegado
El agua cae intensamente
como si fuera la última
o la primera vez,
con la intensidad que emana
cuando los cinco sentidos
aman a una mujer.
Los truenos,
como ardientes dagas
penetran los nervios
y el viento empuja al agua
quien sabe a donde,
quien sabe a que ínfimo
lugar del mundo, quien sabe.
Y luego
como siempre...
surge la calma,
esa que transforma
la lluvia en garúa,
que transforma las dagas
en tambores que se alejan,
que cambia el viento por una brisa.
La calma reina,
cuando del intenso amor,
sólo queda el calor en las sábanas.
como si fuera la última
o la primera vez,
con la intensidad que emana
cuando los cinco sentidos
aman a una mujer.
Los truenos,
como ardientes dagas
penetran los nervios
y el viento empuja al agua
quien sabe a donde,
quien sabe a que ínfimo
lugar del mundo, quien sabe.
Y luego
como siempre...
surge la calma,
esa que transforma
la lluvia en garúa,
que transforma las dagas
en tambores que se alejan,
que cambia el viento por una brisa.
La calma reina,
cuando del intenso amor,
sólo queda el calor en las sábanas.