Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
De tus luminosas manos desprevenidas
fluyen prímulas celestes y doradas,
el reloj de arena marca la profunda calma,
incontables hojas secas revuelan con pájaros
en derredor de los parques
Y mi vuelo sereno se dirige hacia tu bahía amada
¡ Feliz retoza el brillo de tu mirada que nunca
se opaca!
Arrebujados en la calidez de una manta
las nubes blondas transportan nuestra casa.
¡Por favor sal de mí si el amor no te gana!
Oh, círculo mágico, nunca me dejes,
por favor, nunca te vayas...
fluyen prímulas celestes y doradas,
el reloj de arena marca la profunda calma,
incontables hojas secas revuelan con pájaros
en derredor de los parques
Y mi vuelo sereno se dirige hacia tu bahía amada
¡ Feliz retoza el brillo de tu mirada que nunca
se opaca!
Arrebujados en la calidez de una manta
las nubes blondas transportan nuestra casa.
¡Por favor sal de mí si el amor no te gana!
Oh, círculo mágico, nunca me dejes,
por favor, nunca te vayas...
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