Malucita
Poeta recién llegado
No ensayo ser un amor saturado de evocaciones, ni ser prisionera de cada palabra antagonista que juega con el viento, como alga desolada.
¡No escudriño tours en tu vida, ni tú en la mía! No inquiero ir con lágrimas en mis mejillas y desazonarte al reclamarte, menos inquietarte con sudada alucinación, porque al final perderemos los dos...
Suspiro ser la mujer que indiscutiblemente ansíes, sin declinar a mi espacio consagrado.
¡Codicio ser la dueña de tu confidencia!
Protagonista de un amor vehemente sin reglas estiradas, ni demarcaciones de tabúes, que desobedezcan a nuestro ensalzamiento.
Escudriño el empuje que nos tomará en sus alas, con soplos análogos al apetito de considerarnos conectados.
Quiero ser la mujer que te alimente, con el néctar de la existencia, estimar lo que asomas en cada ciclo de tú existir, sin estaciones ni fechas puntualizadas.
Tanteo ser tu aliento de compañía, en eso períodos cuando el crepúsculo matinal te abrace, con los chispazos o encantos de un nuevo amanecer tejedor.
Pruebo ser quien te levante alegrías, en esos momentos que los corajes se desguarnecen entre tus dedos y te acaloran sin mesura.
Evidentemente ensayo ser cantora en tu vida, quien te incite a declamar sin recelos lo que coexistes, en lo recóndito de tu ser, augurados con los mil te quiero, rendidos como versos de amor.
Hoy salen crecidamente los rayos del sol, las ilusiones festejan y el amor intenta conquistar un nuevo horizonte... ¡ un nuevo día!
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