roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Cuantas veces he querido perderme
Entre a bruma y pasar inadvertido
Olvidar que dejaste de quererme
Y refugiarme en el mundo libertino.
Cuantas veces he llorado impotente
En los desvelos de mis noches
Y dejo correr la imaginación que siente
La soledad inmediata sin cariño ni corazón.
Cuantas veces en mi eterna soledad
Te he dicho adiós mil veces
Y otras tantas te vuelvo a encontrar
En el pensamiento, en el recuerdo
En los anillos de mis manos
Y en el fondo de mi corazón.
Es que de repente te encontré de nuevo
Surcando los montes de mi propio adiós
De repente te sentí tan dentro de mí
Como antes o quizás más que antes.
Un día dijiste que podría ser un capricho
Un orgullo herido o algo más o menos así
Me detuve esa noche en mi ególatra mirada
Y saliéndome del espejo del alma enamorada
Quise verte de nuevo como te veía antes
Pretendí ignorarte desde mi propia distancia
Arriar con los sentimientos, ponerlos en su sitio
Pero al instante el avalentonado sentimiento
Fue vencido y se quedó en un fallido intento
De decirte para siempre adiós.
Entonces no más lucha, no más cansancio
Si he de amarte eternamente cada día
Si serás por siempre la dueña de mi poesía
Que sea, te amare en la soledad infinita,
En el requiebro de cada uno de los días
Porque al final he descubierto
Que sufro más tratando de cruzar el sol
Para no saber nunca más de tus recuerdos
Que quedarme en la triste obscuridad
Pero amándote en el silencio de cada día.
Entre a bruma y pasar inadvertido
Olvidar que dejaste de quererme
Y refugiarme en el mundo libertino.
Cuantas veces he llorado impotente
En los desvelos de mis noches
Y dejo correr la imaginación que siente
La soledad inmediata sin cariño ni corazón.
Cuantas veces en mi eterna soledad
Te he dicho adiós mil veces
Y otras tantas te vuelvo a encontrar
En el pensamiento, en el recuerdo
En los anillos de mis manos
Y en el fondo de mi corazón.
Es que de repente te encontré de nuevo
Surcando los montes de mi propio adiós
De repente te sentí tan dentro de mí
Como antes o quizás más que antes.
Un día dijiste que podría ser un capricho
Un orgullo herido o algo más o menos así
Me detuve esa noche en mi ególatra mirada
Y saliéndome del espejo del alma enamorada
Quise verte de nuevo como te veía antes
Pretendí ignorarte desde mi propia distancia
Arriar con los sentimientos, ponerlos en su sitio
Pero al instante el avalentonado sentimiento
Fue vencido y se quedó en un fallido intento
De decirte para siempre adiós.
Entonces no más lucha, no más cansancio
Si he de amarte eternamente cada día
Si serás por siempre la dueña de mi poesía
Que sea, te amare en la soledad infinita,
En el requiebro de cada uno de los días
Porque al final he descubierto
Que sufro más tratando de cruzar el sol
Para no saber nunca más de tus recuerdos
Que quedarme en la triste obscuridad
Pero amándote en el silencio de cada día.