El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Me zambullo en tus aberturas
desde el desconcierto de lo humano.
Me sigue buscando,
la escucho desde tu interior,
hueco dócil de piedra que es mi guarida
“Poeta,
lagartija
Corta tu rabo,
Mira, cuídate.
Lagartija, lagartija.”
Miente,
díle que no sientes nada
mientras se te borra el mundo.
Que se agite,
aún más,
el conformismo
de la superficie calma.
Hundirse
entraña un riesgo.
Bucea hasta la sombra que te alumbra,
Aprende a escuchar a las ballenas,
mécete en un canto profundo y vacío,
el corazón que ahuecaste impedirá hundirte.
La renuncia negará los brazos,
no sujetará nada.
Las propiedades caen
por un lado,
de todas partes hasta el fondo.
Miente de nuevo,
díle que no quieres.
Que se turbe la tierra que no vale nada.
Que reviente como una vena en el vacío.
Una razón
se quiere llevar el viento que araña el asfalto,
sujétale firme como piedra
o volverá sobre ti como guillotina,
con filosas dudas,
o rayo
serpenteante,
que sigue buscando:
“Poeta,
lagartija
Corta tu rabo,
Mira, cuídate.
Lagartija, lagartija.”
La veo abatirse,
da la vuelta y regresa,
rapaz de mí,
que no arriesgué.
Me cubre su sombra que tapa el Sol,
y eso que es Sol es muy grande.
No da tregua.
La escucho desde tu interior
nublarse cada vez más cerca.
Zambullida en el hueco dócil,
me sigue buscando
con pico agudo de mundo,
con convencionales garras.
Buceando,
internándose hasta la sombra que me alumbra,
para quedarse con mis ojos para siempre.
www.elsolyanoeselsol.blogspot.com
(¿Surrealismo? Creo que lo incluiré en la colección: Antes de hacerla, andá, chabon, y aprendé a hacerla.)
(Tal vez no corresponda a este foro.
Tal vez en realidad es previo a este foro.
Creo que este poema lo escribí porque quise en El Cairo en 1932, aunque no pueda.
Aunque muy probablemente se deba a que olvide tomar la pastilla.)
desde el desconcierto de lo humano.
Me sigue buscando,
la escucho desde tu interior,
hueco dócil de piedra que es mi guarida
“Poeta,
lagartija
Corta tu rabo,
Mira, cuídate.
Lagartija, lagartija.”
Miente,
díle que no sientes nada
mientras se te borra el mundo.
Que se agite,
aún más,
el conformismo
de la superficie calma.
Hundirse
entraña un riesgo.
Bucea hasta la sombra que te alumbra,
Aprende a escuchar a las ballenas,
mécete en un canto profundo y vacío,
el corazón que ahuecaste impedirá hundirte.
La renuncia negará los brazos,
no sujetará nada.
Las propiedades caen
por un lado,
de todas partes hasta el fondo.
Miente de nuevo,
díle que no quieres.
Que se turbe la tierra que no vale nada.
Que reviente como una vena en el vacío.
Una razón
se quiere llevar el viento que araña el asfalto,
sujétale firme como piedra
o volverá sobre ti como guillotina,
con filosas dudas,
o rayo
serpenteante,
que sigue buscando:
“Poeta,
lagartija
Corta tu rabo,
Mira, cuídate.
Lagartija, lagartija.”
La veo abatirse,
da la vuelta y regresa,
rapaz de mí,
que no arriesgué.
Me cubre su sombra que tapa el Sol,
y eso que es Sol es muy grande.
No da tregua.
La escucho desde tu interior
nublarse cada vez más cerca.
Zambullida en el hueco dócil,
me sigue buscando
con pico agudo de mundo,
con convencionales garras.
Buceando,
internándose hasta la sombra que me alumbra,
para quedarse con mis ojos para siempre.
www.elsolyanoeselsol.blogspot.com
(¿Surrealismo? Creo que lo incluiré en la colección: Antes de hacerla, andá, chabon, y aprendé a hacerla.)
(Tal vez no corresponda a este foro.
Tal vez en realidad es previo a este foro.
Creo que este poema lo escribí porque quise en El Cairo en 1932, aunque no pueda.
Aunque muy probablemente se deba a que olvide tomar la pastilla.)