Me paseo entre rituales de sombras que giran
Solo el sonido de los tambores me dicen que estoy, que aun existo en
este mundo.
Su alegría parece contagiosa pero mi alma es fugitiva,
escapa del destino, la suerte o la casualidad.
Ahora todo se encuentra en silencio,
solo vuelvo en intentos de escritos, que apenas llegan a ver la luz.
Esta encarcelada mi cordura y la locura es emperatriz.
Ella gobierna entre las sombras, en las penumbras del recuerdo donde se realza la figura de un anhelo imposible.
Y después de haber perdido la batalla del silencio un sentimiento agonizante espera la salvación
Pero la redención esta de viaje, solo lo invisible es salvable y lo imposible admisible.
Ha muerto mi esperanza, alimento de los sueños, de volver atrás el tiempo y reconstruir la muralla.