Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Dime, entonces amor, cómo desgranamos estos deseos
que tus ojos y los míos, cada día al mirarse, hacen florecer?
¿Cómo quitarnos esta sed que nos brota por los poros
cuando nuestras manos se tocan sin querer?
¡Ah! Dime, hermoso alfabeto, criatura de Dios
anclada en mi garganta como un suspiro sin brotar.
Anunciadme tu presencia de miel, con la agilidad parroquial
de tu voz de dulzura armoniosa, como un enjambre
de deseos, de besos inauditos e interminables.
¿Dime, entonces amor, cómo se arranca éste vacío
con en el que me quedo cuando te digo adiós?