tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cruzo la necesidad del temer, con la felicidad del saber, situándome en el gozo del ego, que sigue golpeando la puerta de las sintonías.
Observo la distribución escéptica continua, virtual, de mis sentidos obsoletos, descargando una embravecida tiranía desmedida, sobre este mundo abstracto que me retiene, escapo de mi vida fundamental, de la manera más inmóvil que sea posible, aprovechando los espacios que ceden los pensamientos con olor a materia.
Duele el pozo de tiempo que asimila el dolorido escondrijo atemperado, magnificente y excéntrico.
De inmediato alertado por la nocturnidad visceral y su misteriosa capacidad de hallazgo, develo capcioso el intersticio focal entre las sombras del destino.
Observo la distribución escéptica continua, virtual, de mis sentidos obsoletos, descargando una embravecida tiranía desmedida, sobre este mundo abstracto que me retiene, escapo de mi vida fundamental, de la manera más inmóvil que sea posible, aprovechando los espacios que ceden los pensamientos con olor a materia.
Duele el pozo de tiempo que asimila el dolorido escondrijo atemperado, magnificente y excéntrico.
De inmediato alertado por la nocturnidad visceral y su misteriosa capacidad de hallazgo, develo capcioso el intersticio focal entre las sombras del destino.