cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
No, no apagues la luz...
deja que tu belleza resplandezca,
y mis ojos sean testigos
una vez más de tanta apostura.
No, no te cubras por favor...
te lo pido, deja que mis manos
palpen tu piel tan tersa,
déjame escalar tu cuerpo,
y ser yo el que conquiste la cima
del éxtasis que hay en ti.
Deja que la pasión te lleve,
y que sea el amor, el que esta
vez juegue,
deja que la noche nos cobije,
déjame explorarte;
llevarte a los confines
del universo
y en cada estrella
desbordar amor, pasión
y sexo.
deja que tu belleza resplandezca,
y mis ojos sean testigos
una vez más de tanta apostura.
No, no te cubras por favor...
te lo pido, deja que mis manos
palpen tu piel tan tersa,
déjame escalar tu cuerpo,
y ser yo el que conquiste la cima
del éxtasis que hay en ti.
Deja que la pasión te lleve,
y que sea el amor, el que esta
vez juegue,
deja que la noche nos cobije,
déjame explorarte;
llevarte a los confines
del universo
y en cada estrella
desbordar amor, pasión
y sexo.
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