Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Intimidad
Una flamígera danza de cirios la transfigura;
es del demiurgo creador, la perfección corpórea de un ser idílico.
Mis manos dichosas troquelan su figura, sus montículos de sol.
No son mis dedos, son mis deseos,
los que retozan con sus enhiestas areolas.
Serpenteando colina abajo encuentro su monte,
un sotobosque encrespado y tupido
en el que me sumerjo totalmente febril
(...)
Cabalgando con pasión y vertiginoso ritmo atravieso la meta,
ahogando un grito, con un gutural estertor.
Ella simplemente se entrega
y cae exhausta en un excelso relajo.
Rodrigo del Río