RAUL CONTRERAS
Poeta recién llegado
Tan solo unas palabras tímidas,
inciertas por el titubeo, fluyen
de tu boca amante y una sonrisa bañada
de complicidad te ilumina el rostro.
Hay un silencio mágico en esta espera,
espera que precede al momento en que,
el si de tus labios se escape y tu cuerpo
sea en mi, la carne que se prolongue y sea el mío,
como lluvia, como agua que te moje.
Luego, entonces, las palabras ya no existen,
y el mundo en su girar se detiene y la envolvente
oscuridad se trastoca e ilumina con espasmos
de gozo y entrega total, la noche.
inciertas por el titubeo, fluyen
de tu boca amante y una sonrisa bañada
de complicidad te ilumina el rostro.
Hay un silencio mágico en esta espera,
espera que precede al momento en que,
el si de tus labios se escape y tu cuerpo
sea en mi, la carne que se prolongue y sea el mío,
como lluvia, como agua que te moje.
Luego, entonces, las palabras ya no existen,
y el mundo en su girar se detiene y la envolvente
oscuridad se trastoca e ilumina con espasmos
de gozo y entrega total, la noche.