I
Que se desencadene esa tormenta,
en el ojo de la quietud levitamos íntimos;
Luces, ruidos, lluvia mojando nuestras inquietudes,
el color plata reluce en el deseo,
ángeles inconscientes que desatan su ira
nunca fuimos tan perfectos...
II
Y se duermen,
duermen en deseos que alguna vez fueron mentiras,
disfraces del olvido y será la verdad,
dejando atrás huracanes de heridas
soñando dulzuras que están dormidas.
Que se desencadene esa tormenta,
en el ojo de la quietud levitamos íntimos;
Luces, ruidos, lluvia mojando nuestras inquietudes,
el color plata reluce en el deseo,
ángeles inconscientes que desatan su ira
nunca fuimos tan perfectos...
II
Y se duermen,
duermen en deseos que alguna vez fueron mentiras,
disfraces del olvido y será la verdad,
dejando atrás huracanes de heridas
soñando dulzuras que están dormidas.
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