Sira
Poeta fiel al portal
Intrincada ambigüedad
No sé cómo retenerte.
A veces, creo detestarte.
Pero con todo y con eso,
aún no sé cómo olvidarte.
A veces, te miro y tiemblo;
temo cuanto pienso, cuanto siento.
Temo amarte tanto como puedo odiarte.
Hundiendo tus garras en la carne
te aferras a mí con hambriento celo.
Tan profundo, tan constante, tan artero.
Tu presencia es una certeza irrefutable.
Tu influencia sobre mí, insoslayable.
Y tu existencia, una reverente fuente inagotable
tanto de los más sublimes como macabros anhelos.
No sé cómo retenerte.
A veces, creo detestarte.
Pero con todo y con eso,
aún no sé cómo olvidarte.
A veces, te miro y tiemblo;
temo cuanto pienso, cuanto siento.
Temo amarte tanto como puedo odiarte.
Hundiendo tus garras en la carne
te aferras a mí con hambriento celo.
Tan profundo, tan constante, tan artero.
Tu presencia es una certeza irrefutable.
Tu influencia sobre mí, insoslayable.
Y tu existencia, una reverente fuente inagotable
tanto de los más sublimes como macabros anhelos.
Última edición: