Inundándolo todo

Daniel Pazos

Poeta adicto al portal
Te dejo un color,
para que pintes de dicha la mañana.
Te dejo el perfume de las flores,
para que se contagien tu alegría.
Te dejo el vuelo de las aves,
para que te rescaten del agobio.
Te dejo el murmullo del arroyo,
para refrescarte en tu jornada.
Te dejo el profundo azul del mar,
para que se enrede en tu mirada.
Te dejo la suave brisa de la tarde,
para que lleve tu sonrisa por el aire.
Te dejo la luz de las estrellas,
para que borre de tu día la tristeza.
Te dejo los pétalos de las rosas,
para que vistas tu piel de primavera.
Te dejo el brillo de la luna llena,
para que sonría en tus labios de fresa.
Te dejo los destellos de todo el sol,
que imitan tímidamente al de tu presencia.
Te dejo las nubes blancas
para adornar el cielo a tu semblanza.
Te dejo los montes y los valles,
para que los recorras con tu vuelo.
Y cuando tu quieras o me extrañes,
con un simple guiño de tus ojos,
o con la sonrisa de tus labios rojos
me llamarás y hallaré el modo
de estar en ti y tú en mí, inundándolo todo.


Autor: Daniel Pazos Gandara
 
Te dejo el brillo de la luna llena,
para que sonría en tus labios de fresa.
Te dejo los destellos de todo el sol,
que imitan tímidamente al de tu presencia....Me llevo, y lleno de estos, Daniel.

Me llamarás y hallaré el modo
de estar en ti y tú en mí, inundándolo todo...Bellos versos nos compartes, un abrazo...Yavy.
 
Te dejo un color,
para que pintes de dicha la mañana.
Te dejo el perfume de las flores,
para que se contagien tu alegría.
Te dejo el vuelo de las aves,
para que te rescaten del agobio.
Te dejo el murmullo del arroyo,
para refrescarte en tu jornada.
Te dejo el profundo azul del mar,
para que se enrede en tu mirada.
Te dejo la suave brisa de la tarde,
para que lleve tu sonrisa por el aire.
Te dejo la luz de las estrellas,
para que borre de tu día la tristeza.
Te dejo los pétalos de las rosas,
para que vistas tu piel de primavera.
Te dejo el brillo de la luna llena,
para que sonría en tus labios de fresa.
Te dejo los destellos de todo el sol,
que imitan tímidamente al de tu presencia.
Te dejo las nubes blancas
para adornar el cielo a tu semblanza.
Te dejo los montes y los valles,
para que los recorras con tu vuelo.
Y cuando tu quieras o me extrañes,
con un simple guiño de tus ojos,
o con la sonrisa de tus labios rojos
me llamarás y hallaré el modo
de estar en ti y tú en mí, inundándolo todo.


Autor: Daniel Pazos Gandara


es de admirar como un poeta se da a conocer sin pensar que lo que escribe va a ser leído, es mas importante sacar del corazón la belleza del amor

saludos
 

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