
Miro enfadado al sacerdote.
Cree que con andar de rodillas
y derramar generosa dote,
se reparan las pesadillas
regresando la vida al trote.
Las alas no detienen a las balas
ni recuperamos a los muertos.
No renacen los bosques que talas
ni estamos en tierra de tuertos.
¡Comerás la misma carne que salas!
Aunque sonríe y quiere apaciguarme
solo quiero tomarlo del cuello.
La vida ya vino a cobrarme
y me quita el aire y resuello.
La dicha no puede igualarme.
Estúpido, acéfalo nigromante...
su paz a mis hermanos ha costado.
Pues todo se ha ido rasante,
entre el civil y el soldado
no se distingue sangre rezumante.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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