Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apegado a tus labios de molusco
y a tu piel como hiedra desvaída,
o como la enamorada del muro,
recojo mi sed de las cenizas,
caigo de mi mísmo, transcurren
las horas,
y por esas horas encanalladas,
y por esos labios resecos, le pondré
el pecho a la aurora.
No importa que me retuerza de pavor,
ni que retumbe tu recuerdo en el silencio,
no importa que no recoja orquídeas
fogosas cautivo de tu pelo, de tus manos,
de tu boca.
¿Acaso importa si mi soledad se marchita
sóla?
Ya tus senos no lloran el amor precario,
ya tus piernas no aprietan el viento guardado.
Ya obstuviste el blasón de mi vida,
ya lograste lacerarme con tu látigo.
y a tu piel como hiedra desvaída,
o como la enamorada del muro,
recojo mi sed de las cenizas,
caigo de mi mísmo, transcurren
las horas,
y por esas horas encanalladas,
y por esos labios resecos, le pondré
el pecho a la aurora.
No importa que me retuerza de pavor,
ni que retumbe tu recuerdo en el silencio,
no importa que no recoja orquídeas
fogosas cautivo de tu pelo, de tus manos,
de tu boca.
¿Acaso importa si mi soledad se marchita
sóla?
Ya tus senos no lloran el amor precario,
ya tus piernas no aprietan el viento guardado.
Ya obstuviste el blasón de mi vida,
ya lograste lacerarme con tu látigo.