alexisvalentin
Poeta recién llegado
Ayer me descubrí en tus sueños,
me encontré conociendo tu soledad,
vi mi rostro en tus pupilas de claridad,
enamorando tu labios pequeños,
colgando de tus pensamientos risueños,
deseando atrapar tu atención
mientras camino tu piel de canción
y me desoriento en tu recuerdo
sin entender por qué me pierdo
feliz en tus besos, en tu pasión.
Vi la luna observando desde lejos
mi fugaz atrevimiento de invasor,
vagando en tu contorno pensador,
escondida tras de profundos cejos.
Me vio reflejado en tus espejos
de belleza sin igual, sin artificios,
una atracción descubierta sin indicios
pero tan real como el calor que despides,
esperando paciente a que convides
tú, yo y la luna abriendo paso a los inicios.
Ayer te conocí en la oscuridad,
tú de costado entre sábanas dormías,
invadiendo tu espacio sin garantías,
viajé imaginario en la oportunidad
de amarte en silencio y si autoridad,
de aprenderme cada rincón de tu existencia,
de memorizar tus lunares con paciencia,
conociéndote más de lo que debería
y comprender por qué no te dejaría
y por qué tanto dolería despertar en tu ausencia.
Rayos brillantes entrelazados en cortinas
me anuncian que el final está muy cerca,
que aunque mi imaginación sea muy terca
nada impedirá que se pierdan paulatinas
las palabras que susurré nocturninas
cuando regresas de ese viaje sideral,
resignada a amanecer como es habitual,
mientras colapso de vuelta a mi tristeza,
embriagado aun de tu belleza,
aferrado eternamente a un abrazo inmortal.
me encontré conociendo tu soledad,
vi mi rostro en tus pupilas de claridad,
enamorando tu labios pequeños,
colgando de tus pensamientos risueños,
deseando atrapar tu atención
mientras camino tu piel de canción
y me desoriento en tu recuerdo
sin entender por qué me pierdo
feliz en tus besos, en tu pasión.
Vi la luna observando desde lejos
mi fugaz atrevimiento de invasor,
vagando en tu contorno pensador,
escondida tras de profundos cejos.
Me vio reflejado en tus espejos
de belleza sin igual, sin artificios,
una atracción descubierta sin indicios
pero tan real como el calor que despides,
esperando paciente a que convides
tú, yo y la luna abriendo paso a los inicios.
Ayer te conocí en la oscuridad,
tú de costado entre sábanas dormías,
invadiendo tu espacio sin garantías,
viajé imaginario en la oportunidad
de amarte en silencio y si autoridad,
de aprenderme cada rincón de tu existencia,
de memorizar tus lunares con paciencia,
conociéndote más de lo que debería
y comprender por qué no te dejaría
y por qué tanto dolería despertar en tu ausencia.
Rayos brillantes entrelazados en cortinas
me anuncian que el final está muy cerca,
que aunque mi imaginación sea muy terca
nada impedirá que se pierdan paulatinas
las palabras que susurré nocturninas
cuando regresas de ese viaje sideral,
resignada a amanecer como es habitual,
mientras colapso de vuelta a mi tristeza,
embriagado aun de tu belleza,
aferrado eternamente a un abrazo inmortal.
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