Inventario de la lluvia

Rosa Reeder

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando llueve,
el cielo abre sus costuras
y deja caer su memoria.


Las gotas son pequeñas campanas
llamando a los tejados,
y la ciudad, de pronto,
se vuelve un pez de piedra
nadando en un río de cristal.


Yo me quedo en la ventana
como quien escucha
a una anciana contar secretos:
la lluvia peina los árboles,
borra las huellas del polvo
y escribe en los charcos
cartas que solo entienden
los pies descalzos.


Hay un instante,
justo cuando el primer trueno
desordena el aire,
en que todo parece detenerse:
la taza humea,
el perro levanta la oreja,
una hoja gira en el patio
como una moneda verde
decidiendo su destino.


Entonces recuerdo
que la vida también cae así:
gota a gota,
sin pedir permiso,
dejando en cada golpe
una pequeña flor de asombro.


He visto tardes enteras
nacer dentro de una tormenta:
un abrazo bajo un paraguas,
la risa de un niño persiguiendo el agua,
el reflejo de una farola
temblando en un charco
como una estrella cansada.


Y comprendo
que los momentos únicos
no hacen ruido al llegar;
son apenas una llave
abriendo despacio
la puerta secreta del alma.


Por eso amo la lluvia:
porque convierte lo común en milagro,
porque viste de plata
las ramas más tristes,
porque en su caída
todo parece recordar
que también el cielo
sabe llorar con belleza.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
 
Cuando llueve,
el cielo abre sus costuras
y deja caer su memoria.


Las gotas son pequeñas campanas
llamando a los tejados,
y la ciudad, de pronto,
se vuelve un pez de piedra
nadando en un río de cristal.


Yo me quedo en la ventana
como quien escucha
a una anciana contar secretos:
la lluvia peina los árboles,
borra las huellas del polvo
y escribe en los charcos
cartas que solo entienden
los pies descalzos.


Hay un instante,
justo cuando el primer trueno
desordena el aire,
en que todo parece detenerse:
la taza humea,
el perro levanta la oreja,
una hoja gira en el patio
como una moneda verde
decidiendo su destino.


Entonces recuerdo
que la vida también cae así:
gota a gota,
sin pedir permiso,
dejando en cada golpe
una pequeña flor de asombro.


He visto tardes enteras
nacer dentro de una tormenta:
un abrazo bajo un paraguas,
la risa de un niño persiguiendo el agua,
el reflejo de una farola
temblando en un charco
como una estrella cansada.


Y comprendo
que los momentos únicos
no hacen ruido al llegar;
son apenas una llave
abriendo despacio
la puerta secreta del alma.


Por eso amo la lluvia:
porque convierte lo común en milagro,
porque viste de plata
las ramas más tristes,
porque en su caída
todo parece recordar
que también el cielo
sabe llorar con belleza.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Me ha gustado como ha logrado convertir lo ordinario en extraordinario.

Saludos
 
Cuando llueve,
el cielo abre sus costuras
y deja caer su memoria.


Las gotas son pequeñas campanas
llamando a los tejados,
y la ciudad, de pronto,
se vuelve un pez de piedra
nadando en un río de cristal.


Yo me quedo en la ventana
como quien escucha
a una anciana contar secretos:
la lluvia peina los árboles,
borra las huellas del polvo
y escribe en los charcos
cartas que solo entienden
los pies descalzos.


Hay un instante,
justo cuando el primer trueno
desordena el aire,
en que todo parece detenerse:
la taza humea,
el perro levanta la oreja,
una hoja gira en el patio
como una moneda verde
decidiendo su destino.


Entonces recuerdo
que la vida también cae así:
gota a gota,
sin pedir permiso,
dejando en cada golpe
una pequeña flor de asombro.


He visto tardes enteras
nacer dentro de una tormenta:
un abrazo bajo un paraguas,
la risa de un niño persiguiendo el agua,
el reflejo de una farola
temblando en un charco
como una estrella cansada.


Y comprendo
que los momentos únicos
no hacen ruido al llegar;
son apenas una llave
abriendo despacio
la puerta secreta del alma.


Por eso amo la lluvia:
porque convierte lo común en milagro,
porque viste de plata
las ramas más tristes,
porque en su caída
todo parece recordar
que también el cielo
sabe llorar con belleza.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Qué hermosos versos sobre la lluvia, muy poético. Me encantó leerle gran poetisa. Mis saludos cordiales
 

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