Domingo 26 de Mayo
4 y media de la tarde
Llueve y hace frío.
Maestro JORGE, creo que hoy sin suponerlo
he hecho un viaje de 50 kilómetros
huyendo de una lágrima que no me deja,
y estoy aquí en muda tristeza
en una parque cualquiera de un pueblo cualquiera
y es esta carta lo que primero llega a mis ojos
y termino con un manantial tibio de pena.
Monumental,
y cada letra va tocando quedo
las puertas de mi alma.
Bebiendo cada letra
cada renglón
es como una medicina compartida
y va dejando anestesiada mi nostalgia
por horas.
Cada vez que llego a sus escritos
los abrazo y cobijo mi chal de ternezas
sobre sus hombros de poeta.
Mi respeto profundo,
mi admiración
y mi afecto.
Dios lo bendiga.
Regresaré a la ciudad
con la sensación de haberlo escuchado
bajo el aroma de un café
frente a la ventana que se extiende sobre la plaza
de este pueblo
que hoy sintio mi tristeza.