NEFTALI_REYES_B
Poeta recién llegado
Ha caido una manzana sobre la alfombra rasurada
es tan roja que fluye sangre de sus mieleras
tan fuerte que siento su corazón de seda
de un aroma exquisito y un sabor a primavera
No he de perder el día sobre ella
ni lanzarle flechas como cualquiera
He de saber por los algodones
que lo sublime se pierde en los labios y el cuerpo donde sea.
Dando tres botes descanzó sobre la brisa
empapada de las horas en que le llovían azucenas
tiene unos años frezcos como niebla mañanera,
encantadora de fosas y de sacos contaminantes.
Si que tiene razones para ser jugada
sobre una mesa de naipes como si de eso naciera
leones con melena enpolvada
creen tener el derecho de llamarla plebeya.
Tiene un vestido de gala sobre los muslos de nieve
y el reflejo del sol se pierde tras sus pecas
Lleva una soguilla prendida del cuello
por si olvidara de sentir lo que le entrego.
Le voy a poner un abrigo de caramelo
y guardarle un espacio en los rincones del cielo
comeré de ella en dodas direcciones
acariciando cada momento que la tenga sobre mis labios.
Le hechare flores en cada ocaso
para que despierte llena de besos
llena de un saladito marino
de la noche perdida entre mis brazos
es tan roja que fluye sangre de sus mieleras
tan fuerte que siento su corazón de seda
de un aroma exquisito y un sabor a primavera
No he de perder el día sobre ella
ni lanzarle flechas como cualquiera
He de saber por los algodones
que lo sublime se pierde en los labios y el cuerpo donde sea.
Dando tres botes descanzó sobre la brisa
empapada de las horas en que le llovían azucenas
tiene unos años frezcos como niebla mañanera,
encantadora de fosas y de sacos contaminantes.
Si que tiene razones para ser jugada
sobre una mesa de naipes como si de eso naciera
leones con melena enpolvada
creen tener el derecho de llamarla plebeya.
Tiene un vestido de gala sobre los muslos de nieve
y el reflejo del sol se pierde tras sus pecas
Lleva una soguilla prendida del cuello
por si olvidara de sentir lo que le entrego.
Le voy a poner un abrigo de caramelo
y guardarle un espacio en los rincones del cielo
comeré de ella en dodas direcciones
acariciando cada momento que la tenga sobre mis labios.
Le hechare flores en cada ocaso
para que despierte llena de besos
llena de un saladito marino
de la noche perdida entre mis brazos