Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Él era cristal de ventana.
Otras veces, abría la puerta
para estar saliendo siempre de su casa.
Instalaba su ausencia y la besaba.
Pensaba que le dijo, sí que le dijo,
pero ojalá sólo existiesen las miradas.
Qué negros sus ojos negros,
qué negros sus ojos, sí.
Su mirada, esa feroz bancarrota.
Sus besos
como la leche condensada de la vida.
Su beso y asumir el fracaso
anhelaba.
La besaba
porque amaba que le manchase de carmín oscuro.
La besaba
porque era su manera de estar solo.
Pero esa noche mascó la niebla de su boca,
percibió invierno en el recuerdo,
ella dormida y morena, en la palmera,
los pomelos de su sostén,
miró en el patio vacío de palomas y viento,
la quietud de la adelfa,
sintió el agua del tiempo,
advirtió que
lo mejor le ocurría siempre en los sueños
miró el reloj, miró el reloj, miró el reloj,
y entendió que jamás volvería.
...
..
.
Jesús Soriano
.
Él era cristal de ventana.
Otras veces, abría la puerta
para estar saliendo siempre de su casa.
Instalaba su ausencia y la besaba.
Pensaba que le dijo, sí que le dijo,
pero ojalá sólo existiesen las miradas.
Qué negros sus ojos negros,
qué negros sus ojos, sí.
Su mirada, esa feroz bancarrota.
Sus besos
como la leche condensada de la vida.
Su beso y asumir el fracaso
anhelaba.
La besaba
porque amaba que le manchase de carmín oscuro.
La besaba
porque era su manera de estar solo.
Pero esa noche mascó la niebla de su boca,
percibió invierno en el recuerdo,
ella dormida y morena, en la palmera,
los pomelos de su sostén,
miró en el patio vacío de palomas y viento,
la quietud de la adelfa,
sintió el agua del tiempo,
advirtió que
lo mejor le ocurría siempre en los sueños
miró el reloj, miró el reloj, miró el reloj,
y entendió que jamás volvería.
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Jesús Soriano
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