pecadocapital79
Poeta adicto al portal
Hoy hace un día de esos
donde la cama es la mejor de las trincheras.
Hace un viento ruidoso que prohibe las faldas
y un frío duro que censura los escotes,
una mujer tapada hasta el cuello
se fuma un cigarro en la esquina
donde suele orinar mi perro.
Apenas consigo descifrar si está follable
este maldito invierno aniquila mi masturbación imaginaria.
Debería visitar a la vieja Lola,
ayer cumplió años
una arruga más, diez euros menos,
me gustan sus ofertas.
Pero hoy la cama no me apetece para guerras.
Quiero meterme bajo la manta y dormir sin ti
y soñar con mujeres casadas
que digan mi nombre mientras me follan
como si al mundo le quedaran
solo tres días para estallar.
Pateo esta dormida ciudad,
mis pasos no la desvelan
para ella también es un mal día
para empezar de cero.
Hoy tengo la sensación
de que podría matar a un hombre
con mis propias manos.
A uno que se llame Javier por ejemplo
y que le gusten las mujeres rubias
y traicionar a sus amigos.
He ido al supermercado del centro
para comprar agua
he acabado con una botella de ron bajo el brazo
y una de vodka en el abrigo.
La cajera, la del lunar junto al labio
siempre me mira a los ojos
como si no fuera invierno,
la evito con cortesía
y camino de casa me pregunto
si usará braga o tanga.
Hoy beberé hasta que vuelva a amanecer
y brindaré por que aún mis pulmones oxigenan,
lo haré con vodka que con agua trae mala suerte
a palo seco como los rusos.
Le arrancaré las agujas al despertador
y si mañana al sol le da por salir
escribiré algún poema
de cuando aun era verano
y no te habías ido.
donde la cama es la mejor de las trincheras.
Hace un viento ruidoso que prohibe las faldas
y un frío duro que censura los escotes,
una mujer tapada hasta el cuello
se fuma un cigarro en la esquina
donde suele orinar mi perro.
Apenas consigo descifrar si está follable
este maldito invierno aniquila mi masturbación imaginaria.
Debería visitar a la vieja Lola,
ayer cumplió años
una arruga más, diez euros menos,
me gustan sus ofertas.
Pero hoy la cama no me apetece para guerras.
Quiero meterme bajo la manta y dormir sin ti
y soñar con mujeres casadas
que digan mi nombre mientras me follan
como si al mundo le quedaran
solo tres días para estallar.
Pateo esta dormida ciudad,
mis pasos no la desvelan
para ella también es un mal día
para empezar de cero.
Hoy tengo la sensación
de que podría matar a un hombre
con mis propias manos.
A uno que se llame Javier por ejemplo
y que le gusten las mujeres rubias
y traicionar a sus amigos.
He ido al supermercado del centro
para comprar agua
he acabado con una botella de ron bajo el brazo
y una de vodka en el abrigo.
La cajera, la del lunar junto al labio
siempre me mira a los ojos
como si no fuera invierno,
la evito con cortesía
y camino de casa me pregunto
si usará braga o tanga.
Hoy beberé hasta que vuelva a amanecer
y brindaré por que aún mis pulmones oxigenan,
lo haré con vodka que con agua trae mala suerte
a palo seco como los rusos.
Le arrancaré las agujas al despertador
y si mañana al sol le da por salir
escribiré algún poema
de cuando aun era verano
y no te habías ido.