Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Ramas secas, desplegadas,
Fieros vientos, tormenta brava
Frío silencio de las tardes nevadas.
Humedecida la memoria,
Empapada la esperanza
Y en los pies cientos de espinas clavadas.
Porque la vida es cruel,
Porque el destino es mendigo
De un sueño que no es mío.
E impera la realidad,
La ilusión yace dormida
Paso a paso la muerte se avecina.
En estos fríos callejones,
En esta efímera vía,
Ahí dejaré mi pellejo, en esta vida.
Pues doloroso es este invierno
Y helada esta agonía,
De ver al cielo sin respuesta y la tierra sin semilla.
Porque se me congelan los sueños,
Las primeras alegrías,
Que nacen y mueren al clarear el nuevo día.
Porque perdí la cosecha,
Y perdí también mis sonrisas
Y las cambié ahora por eterna fantasía.
Me congelo lentamente,
Entre dudas y manías,
Entre versos y palabras perdidas.
Fieros vientos, tormenta brava
Frío silencio de las tardes nevadas.
Humedecida la memoria,
Empapada la esperanza
Y en los pies cientos de espinas clavadas.
Porque la vida es cruel,
Porque el destino es mendigo
De un sueño que no es mío.
E impera la realidad,
La ilusión yace dormida
Paso a paso la muerte se avecina.
En estos fríos callejones,
En esta efímera vía,
Ahí dejaré mi pellejo, en esta vida.
Pues doloroso es este invierno
Y helada esta agonía,
De ver al cielo sin respuesta y la tierra sin semilla.
Porque se me congelan los sueños,
Las primeras alegrías,
Que nacen y mueren al clarear el nuevo día.
Porque perdí la cosecha,
Y perdí también mis sonrisas
Y las cambié ahora por eterna fantasía.
Me congelo lentamente,
Entre dudas y manías,
Entre versos y palabras perdidas.