El errante fugaz
Poeta recién llegado
“Tic toc” me dice el reloj.
Lunes por la noche,
la casa duerme ya.
La penumbra es atravesada
por el resplandecer de la luna.
Un manto de luz azul lo cubre todo.
Me detengo para escuchar
La nieve que cruje bajo mis pies.
Subo la cabeza y me doy cuenta
de la abundancia de inacción.
Paralizado, busco el sonido de la noche.
Una melodía inexistente;
Un canto no recitado;
Un aullido nunca emitido.
Y es ahí cuando lo siento.
Una helada y afilada aguja
me penetra sin afán.
Mi corazón se enfría,
mis ojos se cierran.
Veo la mirada de la soledad.
Lunes por la noche,
la casa duerme ya.
La penumbra es atravesada
por el resplandecer de la luna.
Un manto de luz azul lo cubre todo.
Me detengo para escuchar
La nieve que cruje bajo mis pies.
Subo la cabeza y me doy cuenta
de la abundancia de inacción.
Paralizado, busco el sonido de la noche.
Una melodía inexistente;
Un canto no recitado;
Un aullido nunca emitido.
Y es ahí cuando lo siento.
Una helada y afilada aguja
me penetra sin afán.
Mi corazón se enfría,
mis ojos se cierran.
Veo la mirada de la soledad.