AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
¿Habrá algún día inviernos sin invierno?
Es una estación
con la fea costumbre de helarnos la piel,
el frío se cuela como si supiera
exactamente dónde dolernos,
y todo alrededor parece estar con los ojos cerrados.
Se apagan flores y se encienden luces,
hastas los días se cansan y se hacen más cortos.
Imagina un invierno que no es un sueño
que se queda quieto tras despertar,
y no teme derramarse hasta fundirse sobre la tierra,
que un día mira por la ventana
y se duerme observando
cómo el hielo se disfraza de verano
y juega a derretirse antes de tiempo.
Pero las estaciones no saben de treguas,
y no olvidan su oficio.
Este invierno,
cuando las horas intenten recobrar el ritmo
y el horizonte se derrumbe en su torpeza,
buscaré tus manos,
al principio, apenas un roce,
y después, lentamente, hasta quedarme abismado
sobre largos amaneceres dorados.
Tu piel es el único lugar de esta estación
que aún me da calor,
donde el invierno nunca se atreve a respirar.
Es una estación
con la fea costumbre de helarnos la piel,
el frío se cuela como si supiera
exactamente dónde dolernos,
y todo alrededor parece estar con los ojos cerrados.
Se apagan flores y se encienden luces,
hastas los días se cansan y se hacen más cortos.
Imagina un invierno que no es un sueño
que se queda quieto tras despertar,
y no teme derramarse hasta fundirse sobre la tierra,
que un día mira por la ventana
y se duerme observando
cómo el hielo se disfraza de verano
y juega a derretirse antes de tiempo.
Pero las estaciones no saben de treguas,
y no olvidan su oficio.
Este invierno,
cuando las horas intenten recobrar el ritmo
y el horizonte se derrumbe en su torpeza,
buscaré tus manos,
al principio, apenas un roce,
y después, lentamente, hasta quedarme abismado
sobre largos amaneceres dorados.
Tu piel es el único lugar de esta estación
que aún me da calor,
donde el invierno nunca se atreve a respirar.