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inviernos sin primaveras

Ricardo Alvarez

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenebrosa locura

bárbara

Negra flor

Vacío caudal

De copiosa

lagrima.

Cambalache ensordecido,

diplomacia

áspera y ruda.



Grita la

noche salvaje

su gangoso

diptongo.

No es la espora sin olor

estatismo en reposo

sin drenaje.

La estrella muta

su viaje

en oscuridad

taciturna.



Lluvia coloquial

trepa

astrológicas mareas.

Caracola

de ultramar.

Quimera

de bilis hepática

proverbiales

oráculos de evidencia

inevitables tiemblan.

Hunde en la ciénaga

lodosa

la pericia del observador

certifica

tentáculos

de cera.

Chapalea atómica

la hiena

fabulesca aristocracia.

Monstruosa ulceración

lacera

vía láctea de

meteoros,



Pórticos sofistas

muestran

lánguido interior.

Pústula

sin unción

develan

cisnes negros.

La escarcha

comprime

rosaledas en flor.

El chacal azaroso

en ruleta rusa

patibularia

gira el tambor,

gatilla

la prosa cínica,

en la cuerda gruesa

rila la bordona

la prima

es aguda sensación.

Tensa el vértigo

la luz impalpable

en negación refleja.



La garfa del tigre

apunta

al cuello irrigado

de la sierpes.

Rapacidad de muerte

perdura

en castidad sulfurosa.

Anuncia la boda

del incesto.

Vaguedad que anula

la razón inerte.

La moral

es heterodoxia de incierto.

Horrendo

espectro

se aboca,

sádico macilento

en cúspide de ola,

al satírico momento

el enigma se acongoja.

Daña su diptongo,

bosteza

el reposo del Mongo.

Tortura el humo

funámbulo

bajo un sol

atroz.



En paisaje sonámbulo

rotan fastidiadas

agujas del reloj.

Lamenta

el alma su flujo

y sobrevive el miedo

a la inexistencia.

Al punto

del talud oceánico

cuando el humano

cae en abisal tentación

aceptación de fe suprema,

omnipresencia de Supremo

Dios único , variable nominación,

genuflexos

rezan intransigentes incrédulos,

pánico sacude al tuétano,

explosiva aflicción

demarca a fuego

convicción de subsistencia

abrazan cisnes negros

sin advertir que el invierno

desfalca el postrer leño

en el apéndice de primaveras.
 
Tenebrosa locura

bárbara

Negra flor

Vacío caudal

De copiosa

lagrima.

Cambalache ensordecido,

diplomacia

áspera y ruda.



Grita la

noche salvaje

su gangoso

diptongo.

No es la espora sin olor

estatismo en reposo

sin drenaje.

La estrella muta

su viaje

en oscuridad

taciturna.



Lluvia coloquial

trepa

astrológicas mareas.

Caracola

de ultramar.

Quimera

de bilis hepática

proverbiales

oráculos de evidencia

inevitables tiemblan.

Hunde en la ciénaga

lodosa

la pericia del observador

certifica

tentáculos

de cera.

Chapalea atómica

la hiena

fabulesca aristocracia.

Monstruosa ulceración

lacera

vía láctea de

meteoros,



Pórticos sofistas

muestran

lánguido interior.

Pústula

sin unción

develan

cisnes negros.

La escarcha

comprime

rosaledas en flor.

El chacal azaroso

en ruleta rusa

patibularia

gira el tambor,

gatilla

la prosa cínica,

en la cuerda gruesa

rila la bordona

la prima

es aguda sensación.

Tensa el vértigo

la luz impalpable

en negación refleja.



La garfa del tigre

apunta

al cuello irrigado

de la sierpes.

Rapacidad de muerte

perdura

en castidad sulfurosa.

Anuncia la boda

del incesto.

Vaguedad que anula

la razón inerte.

La moral

es heterodoxia de incierto.

Horrendo

espectro

se aboca,

sádico macilento

en cúspide de ola,

al satírico momento

el enigma se acongoja.

Daña su diptongo,

bosteza

el reposo del Mongo.

Tortura el humo

funámbulo

bajo un sol

atroz.



En paisaje sonámbulo

rotan fastidiadas

agujas del reloj.

Lamenta

el alma su flujo

y sobrevive el miedo

a la inexistencia.

Al punto

del talud oceánico

cuando el humano

cae en abisal tentación

aceptación de fe suprema,

omnipresencia de Supremo

Dios único , variable nominación,

genuflexos

rezan intransigentes incrédulos,

pánico sacude al tuétano,

explosiva aflicción

demarca a fuego

convicción de subsistencia

abrazan cisnes negros

sin advertir que el invierno

desfalca el postrer leño

en el apéndice de primaveras.
Imágenes secuenciales dentro del poema y con una sensación plasmada. Un gusto leerte, saludos desde Colombia
 
sin advertir que el invierno /desfalca el postrer leño /en el apéndice de primaveras.

Bueno, Ricardo Álvarez; de este tu poema se podrán decir muchas cosas menos que no es surrealista, de un surrealismo esencial, del que se escribía en sus tiempos dorados. Me ha encantado esa secuencia de versos cortos, aparentemente inconexos, pero que como en un cuadro de Duchamp, leyéndolo en su conjunto -imposible metafísico, ya que la poesía, como la música, es un arte en el tiempo- nos daría un armónico conjunto de estridencias que se acompasan, de contrastes que realzan... en fin, una auténtica obra de creación artística. Mis felicitaciones, compañero. Un cordial saludo,
miguel
 
Bueno, Ricardo Álvarez; de este tu poema se podrán decir muchas cosas menos que no es surrealista, de un surrealismo esencial, del que se escribía en sus tiempos dorados. Me ha encantado esa secuencia de versos cortos, aparentemente inconexos, pero que como en un cuadro de Duchamp, leyéndolo en su conjunto -imposible metafísico, ya que la poesía, como la música, es un arte en el tiempo- nos daría un armónico conjunto de estridencias que se acompasan, de contrastes que realzan... en fin, una auténtica obra de creación artística. Mis felicitaciones, compañero. Un cordial saludo,
miguel
le agradezco amigo. mis saludos cordiales miguel
 
Tenebrosa locura

bárbara

Negra flor

Vacío caudal

De copiosa

lagrima.

Cambalache ensordecido,

diplomacia

áspera y ruda.



Grita la

noche salvaje

su gangoso

diptongo.

No es la espora sin olor

estatismo en reposo

sin drenaje.

La estrella muta

su viaje

en oscuridad

taciturna.



Lluvia coloquial

trepa

astrológicas mareas.

Caracola

de ultramar.

Quimera

de bilis hepática

proverbiales

oráculos de evidencia

inevitables tiemblan.

Hunde en la ciénaga

lodosa

la pericia del observador

certifica

tentáculos

de cera.

Chapalea atómica

la hiena

fabulesca aristocracia.

Monstruosa ulceración

lacera

vía láctea de

meteoros,



Pórticos sofistas

muestran

lánguido interior.

Pústula

sin unción

develan

cisnes negros.

La escarcha

comprime

rosaledas en flor.

El chacal azaroso

en ruleta rusa

patibularia

gira el tambor,

gatilla

la prosa cínica,

en la cuerda gruesa

rila la bordona

la prima

es aguda sensación.

Tensa el vértigo

la luz impalpable

en negación refleja.



La garfa del tigre

apunta

al cuello irrigado

de la sierpes.

Rapacidad de muerte

perdura

en castidad sulfurosa.

Anuncia la boda

del incesto.

Vaguedad que anula

la razón inerte.

La moral

es heterodoxia de incierto.

Horrendo

espectro

se aboca,

sádico macilento

en cúspide de ola,

al satírico momento

el enigma se acongoja.

Daña su diptongo,

bosteza

el reposo del Mongo.

Tortura el humo

funámbulo

bajo un sol

atroz.



En paisaje sonámbulo

rotan fastidiadas

agujas del reloj.

Lamenta

el alma su flujo

y sobrevive el miedo

a la inexistencia.

Al punto

del talud oceánico

cuando el humano

cae en abisal tentación

aceptación de fe suprema,

omnipresencia de Supremo

Dios único , variable nominación,

genuflexos

rezan intransigentes incrédulos,

pánico sacude al tuétano,

explosiva aflicción

demarca a fuego

convicción de subsistencia

abrazan cisnes negros

sin advertir que el invierno

desfalca el postrer leño

en el apéndice de primaveras.
Un arte de postulaciones apropiadas para un surrealismo de instantes dondeeee
las formalidads van jugando en esa busqueda del sueño. las formas se unen
como en un conglomerado de sensaciones.excelente.saludos amables de luzyabsenta
 

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