perico
Poeta recién llegado
Solo puedo soñarte ya,
soy, invisible a tus ojos,
mudo a tus oídos y
frío para tus besos.
Lo bueno que había en mi,
ya no lo ves, ni quieres.
Mi esperanza sigue erguida
muy a mi pesar, pero ahí sigue,
plantada frente al huracanado
viento de tu indiferencia...
Reacio a moverse, bajo la lluvia
de mis lágrimas.
¿Qué me queda más que el orgullo,
que siendo lo último ya es nada
con tus humillaciones y mi dejadez?
Me queda que te apiades de mi,
y olvides que soy yo,
que me ayudes a olvidar quien eres tu
si es que te importo como dices,
el cuanto y el como no importan,
solo importa que me veas,
y me beses y me oigas y me abraces...
Pero nada de eso ocurre,
porque soy como aquél viento
y el calor que te respalda
y el silencio que te duerme;
invisible.
soy, invisible a tus ojos,
mudo a tus oídos y
frío para tus besos.
Lo bueno que había en mi,
ya no lo ves, ni quieres.
Mi esperanza sigue erguida
muy a mi pesar, pero ahí sigue,
plantada frente al huracanado
viento de tu indiferencia...
Reacio a moverse, bajo la lluvia
de mis lágrimas.
¿Qué me queda más que el orgullo,
que siendo lo último ya es nada
con tus humillaciones y mi dejadez?
Me queda que te apiades de mi,
y olvides que soy yo,
que me ayudes a olvidar quien eres tu
si es que te importo como dices,
el cuanto y el como no importan,
solo importa que me veas,
y me beses y me oigas y me abraces...
Pero nada de eso ocurre,
porque soy como aquél viento
y el calor que te respalda
y el silencio que te duerme;
invisible.