jaziz
Poeta asiduo al portal
Por el camino de la vieja plaza
nos encontramos y yo te vi;
blanca y soñolienta
atractiva y fría
caminando como invocando demonios
tocando tus lentes oscuros
y yo abrazándote injustificadamente.
Allí te quise, sobre las sillas del viejo teatro
inquieto y ruin
ojeroso y calenturiento
mis piernas a las tuyas como llamando ángeles
recortando tu ser, y preguntándome
¿Quién realmente eres?
La que busca estabilidad en el hombre más inestable
la que emite su voz, en secuencias radiofónicas
la que viste para la ocasión, la de las siestas ancianas
la niña inocente e intocable
la de un chocolate en lugar de un café
la que ríe ante una invitación a una cantina
o esta a la que siento y me uno para soñar.
nos encontramos y yo te vi;
blanca y soñolienta
atractiva y fría
caminando como invocando demonios
tocando tus lentes oscuros
y yo abrazándote injustificadamente.
Allí te quise, sobre las sillas del viejo teatro
inquieto y ruin
ojeroso y calenturiento
mis piernas a las tuyas como llamando ángeles
recortando tu ser, y preguntándome
¿Quién realmente eres?
La que busca estabilidad en el hombre más inestable
la que emite su voz, en secuencias radiofónicas
la que viste para la ocasión, la de las siestas ancianas
la niña inocente e intocable
la de un chocolate en lugar de un café
la que ríe ante una invitación a una cantina
o esta a la que siento y me uno para soñar.