INVITACIÓN
Sacudo mi cabello y te observo.
Eres el motivo de mi paso inquieto.
¡Y yo te invito!
Te invito a reposar tu cabeza tibia
en la almohada suave de mis senos.
Te invito a seducir el oleaje de mi mar
y a caminar por mi ardiente templo.
A dejar tus huellas impregnadas de fuego.
Te invito a seguir el paso de la Luna
hasta llegar a mi sonrisa desnuda
ahí, donde tu corazón atrape la luz que nos regala
para mirar tus ojos y vivir tus besos.
Besos que de nuestra piel no se escapan.
Te invito a degustar mis manantiales etéreos,
a sumergir en éstas arenas mojadas
tu mirada indiscreta que poco a poco se levanta.
Te invito, sin importar el tiempo,
a solapar las estrellas para internar en la noche
tu amor supremo, constante, eterno
en los pasillos ardientes de mi casa.
Y por último, te invito
a conjugar unidos el dulce encuentro
cada mañana, cuando lleno de amor despiertes
enredado de mí, en cuerpo y alma.
Ésta Invitación, te ha sido entregada.