mimaldinocora
Poeta recién llegado
Soy yo, que yazgo como un árbol,
pero soy un capullo durmiente...
se caen mis hojas que son el odio,
caen fuertes sobre la tierra de mi venas.
Soy la ipso-facta corredera que el sol no calló...
proscrita sangre, que me llevara a la propia muerte.
parir
Son las horas fetales,
que duermen entre mis brazos,
son mis propios brazos,
que no paren carne,
¿será mi vientre,
solo figura?
¿será mi vientre,
la concepción de la nada,
algo fecundo yace en los sueños...
que vuelan desnudos,
cayendo siempre en la hermandad
de una suspicacia,
compañía hermanable...
cuando la concepción del propio sueños se cae,
son mis gritos letargos reales.
Soy la cuña de ojos que no miran,
soy carne de mi propia investidura,
soy la canción que espera fecunda,
a dormir en los brazos de mi propia criatura.
Que beba de mis venas,
que nazca de mis brazos,
que llore por mis ojos,
y se muera entre sus manos.
pero soy un capullo durmiente...
se caen mis hojas que son el odio,
caen fuertes sobre la tierra de mi venas.
Soy la ipso-facta corredera que el sol no calló...
proscrita sangre, que me llevara a la propia muerte.
parir
Son las horas fetales,
que duermen entre mis brazos,
son mis propios brazos,
que no paren carne,
¿será mi vientre,
solo figura?
¿será mi vientre,
la concepción de la nada,
algo fecundo yace en los sueños...
que vuelan desnudos,
cayendo siempre en la hermandad
de una suspicacia,
compañía hermanable...
cuando la concepción del propio sueños se cae,
son mis gritos letargos reales.
Soy la cuña de ojos que no miran,
soy carne de mi propia investidura,
soy la canción que espera fecunda,
a dormir en los brazos de mi propia criatura.
Que beba de mis venas,
que nazca de mis brazos,
que llore por mis ojos,
y se muera entre sus manos.