ISANDA
Anabel Barragán
En el riesgo de imaginarte
me adentro en mis ganas.
Con tus yemas
repaso tu estructura,
hipotecando mi alma
a tu cuerpo ingrávido.
Sin tiempo. Sin lectura.
Adoquino el pasado,
desoxigeno su entraña.
Lo oprimo y así,
freno su antepasada fragancia.
Me enferma soltarte,
y que se borre lo que te amé.
Y el color de mi luz.
La que te doné llena
de desinteresada inocencia.
Y que bebiste
hasta que mi nieve perdió
su acuática residencia.
Tu hueco indeleble,
resuena aún,
en mi implacable fe.
Aunque débil, sumisa
con el ruido de tus pies,
con tus lindos ojos verdes
que esclavizan mi sien.
me adentro en mis ganas.
Con tus yemas
repaso tu estructura,
hipotecando mi alma
a tu cuerpo ingrávido.
Sin tiempo. Sin lectura.
Adoquino el pasado,
desoxigeno su entraña.
Lo oprimo y así,
freno su antepasada fragancia.
Me enferma soltarte,
y que se borre lo que te amé.
Y el color de mi luz.
La que te doné llena
de desinteresada inocencia.
Y que bebiste
hasta que mi nieve perdió
su acuática residencia.
Tu hueco indeleble,
resuena aún,
en mi implacable fe.
Aunque débil, sumisa
con el ruido de tus pies,
con tus lindos ojos verdes
que esclavizan mi sien.