K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Monumento de sal
de algas nocturnas,
de silencio
incomprendido
y un fulgor eterno
donde se incendian
peces diarios
y se les seca el mar
a las sirenas.
Las manos frías,
un pecho de cobre
de latidos perseguidos
por la muerte.
Un alma abandonada
desde la primera selva
hasta la última revelación.
Gestos averiados
por caminos equivocados,
hay musgo hoy
en el reflejo del espejo.
A lo lejos
una sombra
se aleja
de su orilla.
El miedo,
ofrenda
su suerte
y las alas
moribundas
se quiebran
irremediablemente.
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