De la curva en su risa ominosa
esparció la verdad conminada.
¿Quién pudiera frenar el impulso?
Desatino a caer en las garras.
Colecciona victorias ardientes
ya sin más, retorciendo palabras.
Y su lengua esgrimiendo profiere
¡lo que tanto deseo que él haga!
Y otra vez siempre inerme me rindo
aún antes de huir acobardada
Resignada a aceptar el embate
¡de su cuerpo como una avalancha!
esparció la verdad conminada.
¿Quién pudiera frenar el impulso?
Desatino a caer en las garras.
Colecciona victorias ardientes
ya sin más, retorciendo palabras.
Y su lengua esgrimiendo profiere
¡lo que tanto deseo que él haga!
Y otra vez siempre inerme me rindo
aún antes de huir acobardada
Resignada a aceptar el embate
¡de su cuerpo como una avalancha!