Hada
Poeta fiel al portal
Isabella, crisálida anhelante

Que hermosa crecés, Isabella.
Con la rapidez de la hierba
que se regocija en el rocío del verano
y que se acerca al sol para contar sus verdades.
Germinás y alimentás tu entorno de fulgores.
Sos como los pétalos de esa flor
que sólo asoma en la noche
para demostrarle a la oscuridad
que su nostalgia también es finita.
Te desplazás con la curiosidad
de algún pequeño invertebrado
que ve tierra y mundo inmediato,
pero no se queda ahí,
explora en la certeza
de que las superficies son interminables,
que el barro bajo su panza
no es el mismo que en el jardín contiguo,
el gusano o la oruga o la lombriz
tienen nombre de paciencia,
saben que llegarán a saborear esas distancias.
Que inteligente crecés, Isabella.
Con la sabiduría del sorprendido,
con la insistencia exacta
del que busca objetos extraviados
aunque carezcan de valor ajeno,
te asombrás con tus manos
que aplastan el territorio
de tus diminutos pies,
y sé que de tu pelo de seda
nacen apodos imaginarios
para todos los objetos
que aún no tienen esbozo.
Maravilla, Isabella,
verte comprender, todavía sin palabras.
Tus pupilas son el espejo inocente
que nos refleja de infancia,
que nos viste de payasos o de luciérnagas
y que desnuda el alma
a su tubérculo más purpúreo.
Isabella, crisálida anhelante;
sos la esperanzada raíz de este planeta
.................pues el que ve detrás de tus ojos
.................tiene de la totalidad del universo
.................una repentina claridad.
[video=youtube;IyCRJmerW1Q]http://www.youtube.com/watch?v=IyCRJmerW1Q[/video]
A mi sobrina, feérico atributo de mi vida.
Que hermosa crecés, Isabella.
Con la rapidez de la hierba
que se regocija en el rocío del verano
y que se acerca al sol para contar sus verdades.
Germinás y alimentás tu entorno de fulgores.
Sos como los pétalos de esa flor
que sólo asoma en la noche
para demostrarle a la oscuridad
que su nostalgia también es finita.
Te desplazás con la curiosidad
de algún pequeño invertebrado
que ve tierra y mundo inmediato,
pero no se queda ahí,
explora en la certeza
de que las superficies son interminables,
que el barro bajo su panza
no es el mismo que en el jardín contiguo,
el gusano o la oruga o la lombriz
tienen nombre de paciencia,
saben que llegarán a saborear esas distancias.
Que inteligente crecés, Isabella.
Con la sabiduría del sorprendido,
con la insistencia exacta
del que busca objetos extraviados
aunque carezcan de valor ajeno,
te asombrás con tus manos
que aplastan el territorio
de tus diminutos pies,
y sé que de tu pelo de seda
nacen apodos imaginarios
para todos los objetos
que aún no tienen esbozo.
Maravilla, Isabella,
verte comprender, todavía sin palabras.
Tus pupilas son el espejo inocente
que nos refleja de infancia,
que nos viste de payasos o de luciérnagas
y que desnuda el alma
a su tubérculo más purpúreo.
Isabella, crisálida anhelante;
sos la esperanzada raíz de este planeta
.................pues el que ve detrás de tus ojos
.................tiene de la totalidad del universo
.................una repentina claridad.
[video=youtube;IyCRJmerW1Q]http://www.youtube.com/watch?v=IyCRJmerW1Q[/video]